La Fiscalía General de la República (FGR) condenó públicamente los hechos ocurridos en su centro de capacitación conocido como “La Muralla”, ubicado en San Juan del Río, luego de que se difundieran videos donde se observa a participantes en aparente estado de ebriedad y realizando conductas inapropiadas dentro de las instalaciones.
Las grabaciones, que rápidamente se viralizaron desde la noche del 17 de marzo, muestran a al menos dos personas con dificultades para caminar, accediendo a zonas restringidas y generando desorden en áreas que deberían estar bajo estricta vigilancia. En uno de los clips, incluso se aprecia cómo personal de seguridad retira por la fuerza a un hombre que presuntamente ingresó a un espacio destinado a mujeres.
Aunque la FGR intentó deslindarse señalando que los involucrados no forman parte de su plantilla, sino que son cursantes externos inscritos en programas de capacitación, el incidente ha puesto en entredicho los protocolos de supervisión dentro del complejo.
"TRANQUILO CARNAL, YA ESTUVO!”
— Carlos Jiménez (@c4jimenez) March 17, 2026
Es el Instituto de Formación Profesional de @FGRMexico, llamado Muralla.
Elementos q acudieron a un curso de capacitación, se EMBRIAGARON, ENFIESTARON y se metieron al dormitorio de mujeres.
Agentes de @SSPCMexico tuvieron q sacar así a 1 de ellos. pic.twitter.com/gcIslqRXbG
La explicación oficial —que atribuye el comportamiento al consumo de alcohol fuera de las instalaciones— no logra disipar las dudas sobre cómo estas conductas pudieron ocurrir sin una intervención preventiva más eficaz.
De acuerdo con el propio organismo, los hechos se concentraron en la zona de dormitorios y no derivaron en detenciones. Sin embargo, la intervención del Servicio de Protección Federal se limitó a contener la situación y ordenar a los implicados regresar a sus habitaciones, lo que para muchos resulta una respuesta insuficiente ante la naturaleza de lo ocurrido.
El centro, formalmente denominado Instituto de Formación Ministerial, Policial y Pericial, fue concebido como un espacio de alta especialización para la formación de futuros agentes de investigación, con una inversión millonaria desde su creación en 2014. Precisamente por ello, el incidente resulta especialmente delicado: se trata de un lugar que debería reflejar disciplina, control y profesionalismo.
Si bien la FGR aseguró que impondrá sanciones conforme a su reglamento interno y reiteró su compromiso con valores como la ética y el respeto, el episodio deja una pregunta abierta: ¿es suficiente castigar a los involucrados o se requiere una revisión más profunda de los mecanismos de vigilancia y control dentro de este tipo de instalaciones?
Más allá del comunicado institucional, el caso evidencia una desconexión entre los estándares que la fiscalía promueve y lo que realmente ocurre al interior de sus espacios de formación, lo que inevitablemente afecta su credibilidad.
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— FGR México (@FGRMexico) March 18, 2026