En Morena surgen acusaciones y “fuego amigo”.
A meses de que inicie formalmente el proceso electoral de 2027, Morena enfrenta un escenario de divisiones internas, marcado por al menos una decena de fisuras entre integrantes de la autodenominada Cuarta Transformación.
El partido en el poder llega a esta antesala electoral entre acusaciones de presuntos actos de corrupción interna, señalamientos sobre posibles vínculos con el crimen organizado, amagos de detenciones, traiciones, descalificaciones públicas y disputas anticipadas por candidaturas en distintas entidades. A esto se suma la discusión de una eventual reforma electoral que podría tensar la alianza con sus partidos aliados.
El desencuentro más reciente involucra a Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien acusó a Jesús Ramírez Cuevas, exvocero presidencial y actual coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum, de sostener reuniones con Sergio Carmona, conocido como el “Rey del Huachicol”, personaje que presuntamente habría financiado campañas políticas de Morena.
En el libro Ni venganza ni perdón, escrito junto al periodista Jorge Fernández Menéndez, Scherer Ibarra afirma que Ramírez Cuevas habría facilitado el acceso de Carmona al círculo presidencial y que incluso lo presentó ante Mario Delgado y el entonces presidente López Obrador.
Tras las acusaciones, Jesús Ramírez difundió un comunicado en el que negó haber utilizado recursos públicos para atacar a exfuncionarios y calificó los señalamientos como infundados.
En este contexto, Morena se perfila hacia el proceso electoral de 2027 en medio de tensiones internas que podrían impactar su cohesión y estrategia política en los próximos comicios.
