“Pedro Haces es un hombre honesto”: Monreal cierra filas pese a señalamientos

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La política mexicana vuelve a colocarse en el terreno resbaladizo de las lealtades por encima de la rendición de cuentas.

Hace apenas unos días se dio a conocer un presunto vínculo entre el líder sindical y diputado federal Pedro Haces y Edgar “N”, alias “El Limones”, detenido en Durango por su presunta participación en actividades ilícitas. La información, acompañada de fotografías, videos y documentos que circulan en distintos espacios, abrió un flanco incómodo para uno de los personajes más visibles del sindicalismo afín a la llamada Cuarta Transformación.

La reacción de Haces fue inmediata y predecible: negar cualquier tipo de relación con el detenido. No hubo autocrítica, ni anuncio de colaboración para despejar dudas; solo una negativa frontal, aun cuando el material gráfico y testimonial continúa circulando y alimentando sospechas en la opinión pública.

Sin embargo, lo más revelador no fue la defensa del propio señalado, sino el respaldo político que llegó desde la cúpula de Morena en la Cámara de Diputados. Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista, optó por cerrar filas y emitir un juicio personal que, lejos de abonar a la transparencia, parece minimizar la gravedad del caso. “Pedro Haces es un hombre honesto, desde mi punto de vista. Yo le creo a Pedro Haces”, sentenció Monreal, no sin antes deslindarse parcialmente al señalar que desconoce si el diputado es militante formal del partido.

La declaración no es menor. En un contexto donde el discurso oficial insiste en combatir la corrupción y romper con las prácticas del pasado, la defensa basada en la confianza personal —y no en hechos verificables— resulta contradictoria. Más aún cuando se trata de presuntos vínculos con personajes ligados a actividades ilícitas, un tema particularmente sensible en un país marcado por la violencia y la impunidad.

El mensaje implícito es preocupante: la palabra de un aliado político parece pesar más que las evidencias que circulan en el espacio público…

Mientras tanto, la exigencia ciudadana sigue siendo la misma: investigaciones claras, deslindes transparentes y cero protección política. Porque en un Estado de derecho, la honestidad no se decreta; se demuestra.

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