Seguridad en carreteras colapsa: robos a transportistas se disparan 900% tras desaparición de la Policía Federal de Caminos

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  • Las cifras son contundentes: el sistema de seguridad en las carreteras del país está colapsado y los transportistas están pagando las consecuencias.
  • El 84% de los asaltos ocurre con violencia.

El análisis de los últimos seis años revela el fracaso de una política pública que, más allá de colores partidistas, desmontó un modelo especializado sin construir uno capaz de reemplazarlo.

Robos al transporte: una escalada fuera de control

Antes de 2020, el país registraba alrededor de 11 mil robos anuales a transportistas.
En 2023, tan solo entre agosto y diciembre, se reportaron 13 mil robos en apenas cinco meses.
Para 2024, la cifra superó los 24 mil robos, un incremento del 16% respecto al año anterior.
Y aunque 2025 apunta a cerrar con más de 12 mil robos, la tendencia acumulada es devastadora.

En términos diarios, México pasó de registrar 7 u 8 robos al día a entre 54 y 70. Un aumento del 900% en seis años. Para el sector, esto ya no es un problema de seguridad: es una catástrofe nacional.

La decisión que detonó el caos

El 31 de diciembre de 2019 marcó el fin de la Policía Federal de Caminos, un cuerpo con más de 90 años de experiencia. Aunque el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró en julio de 2019 que esta corporación “continuaría” y que no sería sustituida por la Guardia Nacional, la realidad fue otra.

Desde el 1 de enero de 2020, la Guardia Nacional tomó el control total de las carreteras federales.

El cambio no fue solo de nombre: se trató de eliminar un cuerpo altamente especializado y reemplazarlo con elementos sin la formación necesaria para enfrentar la delincuencia carretera. Los resultados, coinciden transportistas, están a la vista.

Menos personal y sin especialización

“Hay estados donde antes había mil elementos de Caminos; hoy hay 350 guardias nacionales”, lamenta David Estévez, presidente de la ANTAC. Pero la crisis no es solo de cantidad. La formación es el punto crítico.

La Policía Federal de Caminos contaba con sistemas avanzados de inteligencia, redes de informantes, conocimiento de modus operandi y experiencia acumulada durante décadas.

Tras la transición, en 2023, los militares terminaron la “limpia” de exfederales: agentes con 10 a 20 años de trayectoria fueron enviados a custodiar zonas arqueológicas. En su lugar llegaron nuevos reclutas con apenas uno o dos meses de capacitación.

El resultado es evidente: se reporta que los novatos chocan hasta 900 patrullas al año.

Una Guardia Nacional sin herramientas

Los guardias asignados a carreteras carecen de:

  • Sistemas de inteligencia contra robo al transporte
  • Conocimiento de rutas críticas
  • Experiencia en patrones delictivos carreteros
  • Redes de información con transportistas

“La Guardia Nacional nos ha quedado mucho a deber”, reconoce Estévez. Mientras su enfoque prioritario es el combate al narcotráfico, el robo a transportistas quedó relegado. Esa omisión, advierte el sector, es el combustible del actual paro nacional.

Las consecuencias: violencia, pérdidas y autoridades involucradas

Los estados más afectados por el robo carretero son:

  • Puebla
  • Estado de México
  • Jalisco
  • Guanajuato
  • Michoacán

Las pérdidas económicas en 2024 ascendieron a 7 mil millones de pesos, con un promedio de 1.2 millones por robo.

El problema va más allá del crimen organizado:
El 78% de las empresas de transporte reporta extorsiones por parte de policías municipales, estatales e incluso elementos de la Guardia Nacional. Monterrey, Michoacán y Nayarit figuran como focos rojos.

El diagnóstico del sector no pretende exonerar a administraciones anteriores —PRI y PAN enfrentaron sus propios episodios de corrupción y penetración criminal—, pero subraya un hecho innegable: el modelo actual no funciona.

Desmantelar 90 años de experiencia para sustituirla con un esquema improvisado ha convertido las carreteras en las más peligrosas de su historia reciente.

Mientras el gobierno federal minimiza la crisis, los transportistas mantienen bloqueos en 10 estados, exigiendo lo que consideran urgente: que se reconozca el error y se reconstruya un modelo efectivo antes de que la violencia cobre más vidas.

Los datos están sobre la mesa. La solución, todavía no.

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