Arranca 2026 y se adelanta la pasarela política rumbo a las elecciones de 2027

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El poder se adelanta, la simulación manda y nadie rinde cuentas

Querétaro inicia 2026 con una verdad incómoda: la política ya está en campaña, aunque nadie lo admita. No hay anuncios oficiales, pero sobran actos públicos. No hay candidaturas, pero sí recorridos, eventos, fotos, discursos y estructuras en movimiento. La simulación volvió a ganar terreno.

Los actores son reconocibles, aunque nadie lleve nombre. Funcionarios que ayer decían estar concentrados en gobernar y hoy recorren colonias con agenda propia. Exservidores públicos que, tras “separarse” del cargo, descubrieron una súbita vocación social. Todos niegan la intención electoral; todos actúan como si el proceso ya hubiera comenzado.

El guion es viejo y eficaz. Primero los apoyos, luego los juguetes, después la rosca, más tarde la reunión vecinal y, al final, la foto. Todo perfectamente documentado. No es política social, es posicionamiento. No es cercanía, es repetición. En Querétaro, la memoria ciudadana se sigue tratando como un recurso moldeable.

Lo más grave no es que lo hagan, sino que lo normalicen. Programas públicos convertidos en plataformas personales. Eventos institucionales utilizados como escaparate político. Funcionarios que confunden el cargo con propiedad privada y el presupuesto con capital político. Nadie asume responsabilidad; todos se escudan en el discurso del “trabajo territorial”.

La jerarquía del poder marca quién puede y quién no. Algunos avanzan porque cuentan con la bendición del alto mando estatal. Otros se mueven bajo la protección municipal. Los que no tienen padrino hacen ruido, exageran presencia y compran visibilidad. En Querétaro, el acceso al reflector no siempre se gana: se negocia.

Y ahí entra otra práctica corrosiva: la venta de audiencia. Likes inflados, métricas maquilladas, alianzas artificiales para presumir millones de impactos que no existen fuera de la pantalla. Se vende percepción como respaldo social y se confunde ruido digital con fuerza política. Es un mercado tan falso como rentable.

La campaña adelantada también degrada el debate público. Se multiplican los memes dirigidos, las descalificaciones sin argumento, el golpeteo anónimo y la guerra sucia preventiva. No se discute el futuro de Querétaro; se administra el desgaste del adversario antes de que levante la cabeza.

En los próximos meses, algunos saturarán la escena y otros desaparecerán estratégicamente. No todos están dispuestos a pagar el costo real de exponerse. Porque el verdadero riesgo no es perder una elección, sino perder privilegios, contratos, influencias y el control del erario que durante años operó sin demasiado escrutinio.

Querétaro no enfrenta solo una elección adelantada, enfrenta una crisis de ética política. Una donde la trampa se volvió costumbre, la simulación estrategia y el silencio complicidad. Nadie se da por aludido, pero todos saben que el señalamiento es colectivo.

La pregunta no es quién aparecerá más en 2026. La pregunta es si la ciudadanía seguirá aceptando que le vean la cara.

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