San Juan del Río, Querétaro. La violencia volvió a exhibir su rostro más crudo en pleno corazón del municipio. Un asalto a mano armada perpetrado en una plaza comercial del centro terminó con la vida de un joven de entre 25 y 30 años, en un hecho que evidencia la creciente inseguridad que golpea a la ciudad.
Los hechos se registraron al exterior de la plaza comercial Plaza Agua Rica, sobre la calle Valentín Gómez Farías, donde se ubican diversos establecimientos y servicios. De acuerdo con testimonios de testigos, dos sujetos que se desplazaban en motocicleta arribaron al lugar y se dirigieron directamente hacia el joven, quien minutos antes había retirado dinero de la sucursal bancaria Banamex.
Los delincuentes exigieron que entregara el efectivo. Sin embargo, ante la negativa de la víctima, uno de los agresores accionó su arma de fuego a corta distancia, hiriéndolo gravemente.
Tras el ataque, los responsables huyeron del lugar con rumbo desconocido, mientras comerciantes y familiares del joven intentaban desesperadamente auxiliarlo.
Emergencia sin respuesta
Familiares del joven solicitaron apoyo a los servicios de emergencia; sin embargo, ante la desesperación y la aparente tardanza de una ambulancia, decidieron trasladarlo por sus propios medios a una unidad médica ubicada a espaldas de la misma plaza comercial.
En el lugar, personal médico intentó estabilizarlo y brindarle los primeros auxilios. No obstante, minutos después confirmaron el fallecimiento del joven a consecuencia de la herida de bala que recibió durante el asalto.
Delincuencia en aumento
El crimen ha generado indignación entre comerciantes y habitantes de San Juan del Río, quienes señalan que la delincuencia se ha incrementado de forma alarmante en las últimas semanas.
Cristalazos a vehículos, robo de autopartes, asaltos a transeúntes y comercios, así como otros delitos de alto impacto, se han vuelto cada vez más frecuentes, mientras ciudadanos denuncian que los grupos criminales operan con aparente libertad y sin temor a ser detenidos.
La situación ha encendido nuevamente el debate sobre la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad en el municipio, donde la violencia ya no distingue horarios ni zonas, alcanzando incluso espacios comerciales y el propio centro de la ciudad.



