Reuniones o radiografía política: el discurso de género como nuevo puente entre poder y medios en Querétaro

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En política, pocas cosas ocurren por casualidad. Y cuando una funcionaria convoca a periodistas y creadores de contenido a una reunión privada bajo el argumento de impulsar la equidad de género, el fondo del mensaje suele ser más revelador que la forma.

La titular de la Secretaría de las Mujeres, Sonia Rocha, sostuvo un encuentro con integrantes de la Asociación Regional de Periodistas y Comunicadores de San Juan del Río A.C., con el propósito de presentar el taller “Comunicar con Perspectiva de Género”, que será impartido en coordinación con la Universidad Autónoma de Querétaro a partir del 7 de marzo. En el discurso, el objetivo es claro y legítimo: fortalecer el enfoque de género en el ejercicio periodístico y contribuir a una narrativa más equitativa y responsable.

Sin embargo, en el contexto político actual, estos encuentros también funcionan como una radiografía del momento que vive la relación entre el poder público y los medios de comunicación.

No es menor el detalle de que la convocatoria haya sido privada ni que el acercamiento se dé en un momento donde la narrativa institucional busca posicionar temas sensibles como la equidad, la inclusión y la erradicación de la violencia de género. Son causas incuestionables en su esencia, pero también se han convertido en banderas políticas de alto valor simbólico.

El punto central no es el taller en sí, que representa una oportunidad real de profesionalización y actualización en un tema urgente. El punto es el momento, la forma y el interlocutor.

Porque en política, capacitar también es influir.

La perspectiva de género no debe ser una herramienta de conveniencia política ni un mecanismo de acercamiento selectivo con quienes informan a la sociedad. Debe ser una convicción institucional que se traduzca en políticas públicas medibles, resultados tangibles y, sobre todo, coherencia entre el discurso y la realidad que viven miles de mujeres queretanas.

Estas reuniones dejan ver algo más profundo: el reconocimiento del poder que hoy tienen los medios locales y los creadores de contenido en la construcción de la percepción pública. El gobierno lo sabe. Los periodistas también.

El riesgo no está en dialogar, sino en confundir la capacitación con la alineación, la colaboración con la cercanía, o la sensibilización con la construcción de narrativas favorables al poder.

La pregunta de fondo no es si los periodistas deben capacitarse en perspectiva de género. La respuesta es sí. La verdadera pregunta es si estos espacios serán auténticos ejercicios de formación crítica o simples antesalas de una relación políticamente conveniente.

Porque cuando el poder convoca, nunca es solo para enseñar. También es para observar, medir y, eventualmente, construir confianza.

Y en política, la confianza rara vez es gratuita.

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