El asesinato del periodista Alejandro Leyva Aguilar volvió a encender las alertas sobre la inseguridad que enfrentan los comunicadores en Oaxaca y en México. La Fiscalía General del Estado confirmó que el comunicador fue víctima de un ataque armado directo ocurrido este miércoles, en un hecho que ya es investigado.
De acuerdo con reportes difundidos por medios locales y publicaciones en redes sociales, Leyva Aguilar fue atacado a balazos mientras se encontraba en un establecimiento de comida ubicado en la zona de La Esmeralda. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas ni el posible móvil del crimen.
Alejandro Leyva Aguilar era una figura reconocida en el ámbito periodístico oaxaqueño. Se desempeñó como director de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (Cortv) y mantenía una intensa actividad como columnista con el espacio «El zumbido del moscardón», donde abordaba temas políticos y de seguridad.
En su publicación más reciente analizó el incremento de la violencia en Oaxaca durante las celebraciones de la Guelaguetza y advirtió sobre la presunta influencia del crimen organizado en la vida política y económica de Santa Catarina Juquila, uno de los principales centros de peregrinación religiosa del sureste mexicano.
Tras conocerse el homicidio, la Fiscalía de Oaxaca suspendió una conferencia de prensa que tenía programada para informar avances en otros casos, con el fin de concentrar esfuerzos en la investigación del asesinato del comunicador.
Por su parte, el gobernador Salomón Jara condenó el crimen mediante un comunicado oficial y expresó sus condolencias a los familiares del periodista. En su mensaje destacó que Leyva Aguilar mantenía una postura crítica hacia su administración y sostuvo que ninguna diferencia derivada del ejercicio periodístico puede justificar un acto de violencia.

Un caso que exige una investigación profunda y resultados
El asesinato de Alejandro Leyva Aguilar representa un caso de alta complejidad por el contexto en el que ocurrió. El periodista había publicado recientemente señalamientos relacionados con la violencia y la posible infiltración del crimen organizado en distintas regiones de Oaxaca, lo que obliga a las autoridades a explorar todas las líneas de investigación sin descartar su labor informativa como posible móvil.
Más allá de los comunicados de condena, el desafío para las instituciones será ofrecer resultados concretos. Los asesinatos de periodistas suelen acumularse en las estadísticas de impunidad, mientras las investigaciones avanzan lentamente o quedan sin responsables procesados. En un estado donde la cobertura de temas de seguridad y corrupción implica riesgos crecientes, esclarecer este crimen no solo significa hacer justicia para una víctima, sino también enviar un mensaje de protección a la libertad de expresión.
La exigencia social ahora se centra en que la investigación sea independiente, transparente y sustentada en pruebas, evitando conclusiones prematuras. Solo con una indagatoria exhaustiva y el castigo a los responsables será posible reducir la percepción de impunidad que, durante años, ha marcado los ataques contra periodistas en México.