Carta abierta a la Presidenta Sheinbaum de México

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En referencia a sus comentarios de hoy sobre que «no hay nada que temer» respecto a Rocha Moya y la acusación presentada contra él en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, Estados Unidos, el 29 de abril de 2026:

El «miedo» es un término singular que usted utiliza en referencia a México. Si bien para sus ciudadanos es esencialmente un sueño vivir sin temor, resulta evidente que los únicos que parecen no tenerlo son los miembros de la clase política, amparados en su inmunidad legal. Esta inmunidad es, en gran medida, la fuente de la impunidad y la ilegalidad en su país.

En cuanto a la solidez del sistema penal mexicano, el 95 % de los delitos violentos —incluido el asesinato— quedan impunes. Ahí se desmorona cualquier fundamento legal de sus argumentos de hoy en defensa de Rocha Moya; son, esencialmente, infundados. Como dice el refrán: «quien tiene techo de vidrio, no debe tirar piedras». Por cierto, el techo de su casa tiene ya varios agujeros y grietas.

Le pido que, en lugar de dar a conocer la acusación contra Rocha Moya por partes, publique el documento íntegro de 34 páginas para que todos los mexicanos puedan consultarlo. Le sugiero, además, que repase qué es un Gran Jurado Federal de los EE. UU. y cómo se presentan las evidencias y los cargos para que una acusación de este tipo pueda ser admitida.

Por otra parte, cualquier persona acusada en los EE. UU. goza de la presunción de inocencia. Si, como han afirmado Rocha Moya y otros, estos cargos carecen de sustento, les sugeriría que lo demuestren ante un tribunal. ¡Enfrenten los cargos en la corte! ¡Demuestren su supuesta inocencia y sostengan su afirmación de hoy de que «no hay nada que temer»!

Una vez confirmada su inocencia, podrán entonces presentar una demanda contra el Gobierno de los EE. UU. por falsas acusaciones; es muy probable que consigan un acuerdo económico muy generoso. Sin embargo, la realidad es que sus afirmaciones de inocencia suenan vacías, al igual que su sistema judicial. Una vez que el proceso entre en la etapa de presentación de pruebas —las cuales, por cierto, los fiscales federales ya poseen en gran medida—, cualquier jurado los declarará culpables.

Finalmente, la tragedia reside en que, algún día, espero que pueda decirle a todos los mexicanos —y no solo a los políticos— que no teman nada. Hoy en día, el miedo en México es endémico: lo respiramos a cada segundo; es una espada de Damocles constante que pende sobre la cabeza del ciudadano común, incluyéndome a mí.

A. M. Domínguez-García

Aquí está la acusación de 34 páginas. ¡Publíquenla! ¡Que no se oculte!

Las Breves Informativas

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