Hay hombres que no solo habitan una ciudad, sino que la esculpen con su mirada. Don José G. Velázquez Quintanar fue, sin duda, el arquitecto visual y el guardián de la memoria de San Juan del Río. Hoy, 29 de abril, al conmemorarse su natalicio, recordamos al hombre que convirtió la lente de una cámara en el espejo del alma queretana.

El despertar de un polifacético
Nacido en la emblemática Villa Bernal en 1931, «Pepe» Velázquez fue un humanista moderno: historiador, acuarelista, músico y cineasta. Su destino se selló a los 16 años, cuando tras pasar por las aulas del Colegio Centro Unión, comenzó a forjar una disciplina que lo llevaría desde el servicio postal hasta las artes gráficas en Texas.
Sin embargo, el punto de inflexión ocurrió en la Ciudad de México, bajo la tutela de su primo, el cineasta Rosalío Solano. Allí aprendió que la fotografía no era solo capturar luz, sino detener el tiempo. En 1955, con apenas 23 años, fundó Foto Estudio Velázquez, el santuario donde quedó registrada la transformación de un San Juan del Río que pasaba de lo rural a lo industrial.
Constructor de comunidad y tradiciones
Don José no fue un espectador de la historia; fue su protagonista. Como primer delegado de turismo y organizador de las ferias locales, entendió que una ciudad es tan fuerte como su sentido de comunidad. Bajo su gestión, las fiestas de San Juan se convirtieron en eventos de gala que reunían a miles, fusionando la elegancia de los bailes en Valle de Oro con el fervor popular del Jardín Independencia.
Su legado es palpable en cada rincón cultural que hoy damos por sentado:
- El Museo de San Juan del Río: Fundado en 1981 gracias a su gestión incansable.
- La Fiesta de la Vendimia: Fue pionero en celebrar la riqueza vitivinícola del estado.
- El Equinoccio de Primavera en Bernal: Iniciativa que hoy atrae a miles de turistas al Pueblo Mágico.
- Museo de la Máscara: Fruto de su concurso de máscaras iniciado en 1987.
El Cronista de la Ciudad que Disfrutamos
Su labor como periodista y cronista le valió el Premio Estatal de Periodismo “Carlos Septién García”. A través de su boletín Yayofo, mantuvo viva la llama de la cultura queretana por décadas, convirtiéndola en la publicación más longeva de su tipo en el estado.
Durante 37 años como Cronista Municipal, Don José recorrió cada callejón, rescató leyendas y documentó el cambio vertiginoso del siglo XX. Su honestidad y amor por la historia le otorgaron el título de Cronista Emérito y Decano de la Fotografía, nombramientos que recibió con la misma humildad con la que tomaba una fotografía familiar.

Un legado de amor y luz
Detrás del gran historiador, latía el corazón de un esposo devoto. Al lado de su compañera de vida, Mary Layseca Coellar, construyó una empresa exitosa y una familia sólida que lo acompañó hasta sus 91 años.
Don José G. Velázquez Quintanar nos enseñó que la identidad no es algo que se tiene, sino algo que se construye y se protege. Se fue rodeado de paz, pero se queda en cada negativo, en cada crónica y en el orgullo de ser sanjuanense. Su vida no fue solo una cronología de logros, fue una ofrenda de entusiasmo y esperanza por la tierra que lo vio crecer.
Hoy celebramos su vida, recordándonos que, mientras haya alguien que cuente nuestra historia, nunca dejaremos de existir.