Por Janneth Hernández Colín
Santiago de Querétaro, Qro., 13 de julio de 2026.- Hoy concluyó el Parlamento Abierto para la creación de la iniciativa que busca proteger a periodistas y defensores de los derechos humanos en el estado. El principal problema puesto sobre la mesa es que una sola ley resulta inviable y diluye las necesidades de cada sector; por ello, el panelista Carlos Rentería advirtió de manera contundente que de este ejercicio tendrán que emanar no una, sino dos o más iniciativas de ley distintas, con un presupuesto real que evite que el mecanismo sea una simulación.
Durante el desarrollo del foro, los participantes insistieron en que es un error metodológico fusionar ambos gremios, pues sus dinámicas de riesgo y necesidades técnicas son enteramente distintas. Al respecto, Heidy Wagner Laclette, presidenta de la Asociación de Periodistas de San Juan del Río, sostuvo que —sin menospreciar la labor de los activistas— es urgente separar y definir los roles para combatir la suplantación del oficio, un mal del que ha adolecido recientemente el periodismo debido a la falta de orden ante el avance tecnológico. «La tecnología nos ha ganado a la hora de poner orden y ahora cualquiera que saque su celular ya se dice periodista», subrayó.
Por su parte, Carlos Rentería sumó a su propuesta de fragmentar la ley en varias iniciativas un elemento pragmático indispensable: la creación de un fideicomiso específico. El panelista enfatizó que se debe indicar cuánto va a costar exactamente llevar a cabo esta ley, peso por peso, ya que la historia legislativa demuestra que cualquier mecanismo de protección que no cuente con un impacto presupuestal definido está destinado a convertirse en «letra muerta».
A esta visión técnica se sumó la perspectiva histórica de la Dra. Mariana Chávez Castañeda, directora de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), quien compartió ante el foro su experiencia al participar, sin éxito, en iniciativas de ley anteriores junto con exrepresentantes populares de distintos partidos políticos. Recordó que, a pesar de las buenas intenciones, los proyectos del pasado nunca avanzaron realmente.
El clímax y el momento de mayor tensión de la jornada ocurrieron precisamente durante la intervención de la directora de la UAQ. Cuando la académica hilaba su análisis crítico sobre el recelo histórico del gremio ante las simulaciones institucionales, el tiempo político se impuso: al rebasar por diez minutos el tiempo de participación, fue interrumpida por la diputada coordinadora, Claudia Díaz Gayou, quien dio por concluida su intervención.
Como control de daños, la legisladora le solicitó un espacio en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ para realizar un «siguiente foro» e invitó a la doctora a terminar de subir su aportación a la página digital donde los panelistas comparten sus documentos de trabajo.
Al término del evento, en el chacaleo de pasillo, los propios activistas reconocieron, con pesar, que en esta tercera mesa se volvió a dar vuelta a temas ya abordados debido al desconocimiento de los nuevos asistentes. Pese a este desgaste operativo, algunos participantes manifestaron llevarse un buen sabor de boca al percibir que existe disposición política para trabajar de manera coordinada con los tres niveles de gobierno.


